Nació el 10 de junio de 1927 en Budapest y la guerra le marcó su juventud condicionando su evolución como jugador. Para triunfar en el mundo del fútbol, Kubala hubo de jugarse su vida y la de su familia para dejar atrás el telón de acero. Hombre de profundas convicciones religiosas, este "barcelonés de Budapest", como le bautizó un periodista catalán, tenía fama de generoso y familiar. Debutó en Primera con el Ferencváros. Durante la guerra emigró a Checoslovaquia y se enroló en las filas del Bratislava. Volvió a su país una vez firmado el alto el fuego para fichar por el Vasas de Budapest.

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